Puedes buscar empresas por actividad económica con el CNAE, y a veces es exactamente lo que necesitas. Otras veces el código te miente: dos empresas con el mismo CNAE hacen cosas que no se parecen en nada.
El CNAE es el código de actividad que cada empresa declara al darse de alta. Es la forma oficial de buscar empresas por actividad económica y funciona muy bien para lo que fue diseñado: estadística, obligaciones fiscales, convenios y estudios de mercado.
Para vender tiene tres límites que conviene conocer antes de construir una lista sobre él:
Cuándo el CNAE sí es la herramienta correcta: cuando tu producto depende de una obligación legal o de un régimen concreto asociado a esa actividad. Ahí el código no es una aproximación, es el dato exacto.
Para casi todo lo demás, el criterio útil no es el código declarado sino cómo se presenta el negocio: qué dice su web, qué categoría tiene en Google Maps, qué servicios anuncia. Eso es lo que un cliente potencial ve, y suele ser mucho más fiel a su realidad que un código de cuatro dígitos.
Segmentar así permite cruces que el CNAE no puede hacer:
En vez de elegir un código de una lista desplegable, describes el tipo de negocio con tus palabras: "asesorías fiscales en Valencia", "empresas de reformas en Alicante", "academias de idiomas en Madrid". Tortoise devuelve la lista de negocios que encajan con esa descripción, cada uno con su web, su email verificado, su teléfono, su WhatsApp y la tecnología de su web.
Cada búsqueda alimenta tu base de datos privada, donde agrupas por campaña, marcas estados y añades notas. Y si trabajas varios sectores a la vez, tienes fichas ya preparadas por actividad — restaurantes, talleres, clínicas dentales, asesorías y muchas más.
Es el código de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas que cada empresa declara al darse de alta. Sirve muy bien para estadística, fiscalidad y estudios de mercado. Para prospección comercial tiene el límite de que refleja lo que la empresa declaró en su momento, no necesariamente lo que hace hoy.
Los directorios de las Cámaras de Comercio y las estadísticas del INE permiten consultar por actividad sin coste. Devuelven ficha registral sin datos de contacto directos y no dejan exportar listas, así que sirven para dimensionar un mercado más que para escribirle.
Depende de para qué. Si tu producto está ligado a una obligación legal o a un régimen concreto de esa actividad, el CNAE es el dato exacto. Si vendes por lo que el negocio hace de cara al cliente, segmentar por cómo se presenta su web y su ficha de Google suele acertar más.
Sí, y es la combinación que mejor funciona. Una actividad sin zona te da una lista nacional inmanejable; una zona sin actividad te da negocios que no tienen nada en común. El cruce de ambas es lo que produce una lista a la que puedes escribir un mismo mensaje.
Es habitual con actividades recientes, que acaban metidas en códigos genéricos. Describir el negocio con tus propias palabras evita ese problema, porque la búsqueda se apoya en cómo se presenta la empresa y no en el cajón administrativo donde la metieron.
Describe el tipo de negocio que buscas y sal con la lista y su contacto.
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