La prospección por email a empresas es legal si se hace bien. Esta guía separa los mitos de las obligaciones reales: interés legítimo, datos de empresa vs. personales y las reglas de la LSSI.
El RGPD protege datos de personas físicas. Un correo genérico corporativo (info@empresa.com) no identifica a una persona, por lo que el envío B2B a ese tipo de direcciones tiene un encaje mucho más directo. Los correos nominales (maria@empresa.com) sí son dato personal, pero el propio RGPD (considerando 47) reconoce el interés legítimo como base para el marketing directo, con más razón en contexto profesional: dirigirte a la empresa por su actividad, no a la persona por su vida privada.
La LSSI regula las comunicaciones comerciales electrónicas: como regla general pide consentimiento, con excepción para relaciones previas, pero en la práctica del B2B se aplica junto al interés legítimo del RGPD con estas obligaciones innegociables: identificarte claramente (quién eres y desde dónde escribes), que el mensaje sea reconocible como comercial (sin asuntos engañosos), y ofrecer una vía sencilla de oposición/baja en cada envío y respetarla de inmediato.
Usa datos de empresa publicados públicamente (web, directorios, Google Maps) y no listas compradas de origen dudoso; conserva el registro de de dónde salió cada contacto (Tortoise te lo da: la fuente es la web pública del negocio); atiende las bajas al momento y mantén tu propia lista de exclusión; escribe a volúmenes razonables y con personalización — además de legalmente prudente, es lo que funciona; y con leads de particulares o datos sensibles, sencillamente no juegues.
Nota: esto es una guía informativa, no asesoramiento jurídico. Para campañas grandes o casos límite, consulta con un profesional.
Sí: es un dato corporativo publicado por la propia empresa para ser contactada. Identifícate, sé transparente y ofrece baja en cada envío.
Es dato personal en contexto profesional: puedes ampararte en interés legítimo para marketing B2B relacionado con su actividad, informando y permitiendo oponerse. Documenta tu análisis.
No siempre: en B2B el interés legítimo es base habitual para el primer contacto profesional. El consentimiento es imprescindible en B2C y para newsletters continuadas.
Ocultar tu identidad, usar asuntos engañosos, ignorar bajas, comprar listas sin origen acreditado o insistir tras una oposición expresa.
De la información que cada empresa publica en su web y su presencia pública en Google/Google Maps, con trazabilidad de la fuente de cada contacto.
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